sábado, 1 de enero de 2011

Mercurio/Hermes y los Mundos Invisibles



  En el mundo clásico Mercurio/ Hermes era identificado como heraldo, vínculo entre los Dioses y los Hombres. Mensajero Divino, uno de sus atributos era ser el único de los Dioses del Panteón griego que podía descender al submundo, y luego volver a ascender sin mácula.
Desde aquí es que aparece la característica de psicopompo, acompañante de las almas hacia el Hades. Su patronato también sobre los comerciantes, oradores, y los ladrones, le dieron un dominio general sobre todos los aspectos que tienen que ver con la comunicación. En todos estos el factor común es la necesidad de la palabra para convencer, intercambiar, y porqué no, engañar.

 Astrológicamente Mercurio simboliza la función de conectar, relacionar, comunicar.
En principio, la relación es entre nuestro mundo y el afuera. Saca “afuera” lo que tenemos “adentro”. Pero dentro mismo de nosotros tambien hay un afuera y un adentro, un mundo diurno y otro nocturno, un mundo iluminado para la conciencia, y otro subterráneo y desconocido. Cada funcion planetaria,( o psíquica ) tambien tiene un afuera y un adentro, una luz y una sombra.

  Para acceder a estos mundos invisibles propios tenemos esta herramienta;  la capacidad de relacionar hechos, de hallar conexiones entre las cosas que nos pasan y nosotros, y en este viaje hacia el interior Mercurio juega un rol fundamental: la comprensión, la verbalización, la expresión sea tanto en el lenguaje habitual como en los lenguajes más sutiles como el arte, el movimiento. Mercurio decodifica los símbolos, traduce las señales.
  Es a nuestros propios infiernos donde Mercurio desciende, allí “se entera”, y como mensajero , sale a la superficie, saca a la luz, toma conciencia, y expresa aquello que antes ni conocíamos. Así es como permite el conocimiento de lo que estaba oculto.
 
  Los planetas personales representan funciones:   El Sol es nuestra identidad, la Luna lo emocional, Venus la  sensación y el encuentro con el otro, Marte el deseo y la lucha por la vida, Júpiter la búsqueda del sentido y expansión, Saturno la autoestructura.
 Aquella función  que estaba actuando en un nivel delimitado por la  propia conciencia de uno mismo hasta ese momento,  tiene ahora la posibilidad de dar una vuelta más, un paso más en la escala de lo visible, un paso de crecimiento y maduración. Y desde allí es que  Mercurio vuelve a viajar hacia adentro, esta vez con algo nuevo que se ha incorporado, para volver a “enterarse” y volver a sacarlo hacia fuera, y dar otra vuelta más. Solo baja, recoje y saca a la superficie en un proceso infinito de conocimiento.

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